Hacerse la cama … el primer paso hacia el éxito emocional, personal y profesional de nuestros hijos

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A partir de los dos o tres años, los niños ya pueden realizar algunas tareas domésticas como regar las plantas, ordenar los juguetes o tirar las cosas a la basura.

Y a partir de los cinco ya pueden hacerse la cama. Está demostrado que este hábito tan sencillo ayuda a sentirnos bien a primera hora del día porque actúa como un logro en cadena. Nos sentimos bien por haberlo realizado y eso nos llevará a querer conseguir más logros. Nos motiva y nos prepara para afrontar el día con ilusión. Por eso es tan importante que los niños adquieran el hábito de hacerse la cama, tengamos ayuda o no en casa. Una frase que me encanta es:

Si quieres cambiar al mundo empieza por hacer tu cama

Almirante William H. McCraven

Al igual que hacerse la cama, realizar el resto de tareas domésticas (adaptadas a cada edad), les facilita el establecimiento de hábitos tan importantes para su desarrollo futuro. Los hábitos dan seguridad y permiten desarrollar la competencia lógica.

Realizar tareas en casa es una forma de aumentar la autoestima de los niños, puesto que lo perciben como un gesto de confianza en sus capacidades y se sienten valorados por sus padres.

También sabemos que los niños que participan desde pequeños en las tareas del hogar suelen ser más organizados en sus estudios, en su cuarto, la higiene personal, etc … lo que repercute de forma positiva en su futuro rendimiento académico y profesional.

¿Cómo hacer que los niños ayuden en casa?

1.- Adaptar las tareas a cada edad. Incluyo una tabla muy completa editada por la revista Etapa Infantil, donde se recogen muchas tareas domésticas por edades, pero que habrá que adaptar según el proceso madurativo del niño.

2.- Mostrarles cómo se hace tantas veces sean necesarias. Pero siempre como si fuera un juego. No hay que utilizar las tareas domésticas como si fuera un castigo a realizar.

3.- Animarles en cada tarea realizada, aunque no esté perfecta. Es mejor comenzar por una tarea fácil y que le guste. Y armarse de paciencia. La EAE bussines school dice que para interiorizar un hábito un adulto necesita veintiún días, y un niño sesenta y seis días. Algunos más, otros menos, cada niño es distinto.

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